ANTECEDENTES HISTÓRICOS
El hombre por naturaleza es originariamente curioso, inquieto, siempre indagando explicación de los hechos fenómenos y circunstancias que le acontecen. Dada su inteligencia y racionalidad, las respuestas halladas le han permitido una evolución intrínseca y extrínseca; vale decir, mejoramiento de sus condiciones físicas y mentales, así como también optimización de su lar o ambiente particular. Tanto en las civilizaciones orientales como en las occidentales, reseñas de acontecimientos de progreso han sido registradas; y hoy, en los albores del siglo XXI, las evidencias de progreso y mejoramiento de las condiciones de vida del hombre son incuestionables.Al escudriñar en los antecedentes históricos del aprendizaje y especialmente sobre el aprendizaje significativo, es necesario revisar los aportes de los filósofos de la antigua Grecia, localizados en Esparta y Atenas, fundadores de la Academia, quienes marcaron pautas en la explicación de los fenómenos naturales y de la conducta humana. Ello sin menoscabo de las ideas de insignes orientales como Buda y Confucio, quienes de alguna manera han influido las concepciones sociológicas, psicológicas y educativas de connotados investigadores, en la apreciación del proceso de aprendizaje humano.
Es necesario recordar que los hombres más versados, en los siglos V a.C, tenían concepciones materialistas, eran defensores de la existencia objetiva del mundo material y utilizaban todos sus esfuerzos en la búsqueda de la materia originaria de todos los objetos.
En la India antigua, siglo IV a.C., los Charvakas consideraban que todo estaba constituido por fuego, aire, agua y tierra; no admitían existencia de ningún Dios; el desarrollo y progreso del mundo se daba por su propia naturaleza y por causas internas.
Demócrito (460-370 a.C) fue el padre del atomismo, quien con Leucipo y Epicuro, concibieron la idea que el mundo estaba constituido por átomos y vacío. Los átomos eran partículas invisibles e indivisibles que constituían el Clinamen. La concepción de la indeterminación partió de las ideas de Epicuro. Para él, la indeterminación le permite evitar las consecuencias morales de su conducta, basadas en un mecanismo riguroso; de esa manera salvaguardar el libre albedrío.
Esas ideas fueron refutadas por Platón (427-347 a.C), idealista, quien expresaba que el mundo perceptible era irreal y le oponía el mundo de las ideas, el cual era inmutable, de existencia auténtica.
Según Platón, el conocimiento no puede reducirse a simples sensaciones, por lo cual la ciencia no puede reducirse a ellas; en realidad la ciencia se asienta en un lugar que no son las sensaciones perpetuamente cambiantes. Distingue entre las sensaciones conforme a un determinado grado de objetividad que les es propia. Todo conocimiento implica una determinada permanencia, y sí los objetos se hallasen en perpetua transformación, el pensamiento no podría hacer de ellos presa alguna. (Cratilo, 439-440). Esta permanencia no es menos necesaria del lado del sujeto de conocimiento, y por eso éste último no puede descansar en las sensaciones. La actividad racional coordina lo semejante. Le confiere estatuto ontológico al alma: El alma es luego de las divinidades, lo que más divino hay en el hombre y lo que más directamente le interesa. (Leyes V). (Mata, 1998).
Demócrito fue un demócrata de la clase media; en cambio Platón era aristócrata y esclavista.
Heráclito (540-480 a.C) fue un activista de las ideas dialécticas, fundador de una concepción del pensamiento dialéctico. Consideraba que todo fluye y cambia, por lo cual es imposible sumergirse dos veces en el mismo río. Para él el fuego es un fenómeno natural extraordinariamente móvil y mutable, base primaria, elemento activo y eternamente vivo del mundo. Para explicar la conducta del hombre, expresaba: “…todo sucede por medio de la lucha y por necesidad”. El hombre lleva implícitos lo vivo y lo muerto, la vigilia y el sueño, lo joven y lo viejo.
Aristóteles (384-322 a.C) tiene una psicología dominada por una ontología que presta al universo, como la de Platón, por la intervención de una causa final y de un principio de perfección en las cosas una arquitectura estable y armoniosa, en la que cada parte está ordenada por el conjunto. Sin embargo, opuso serias objeciones al idealismo de Platón. Consideraba que el mundo material existe objetivamente y que la naturaleza no depende de ninguna idea. Los objetos están en constante movimiento y clasificó los tipos de movimiento: Nacimiento, destrucción y cambio. El mundo es cognoscible y la fuente del conocimiento es la propia naturaleza, la realidad material. De ahí sus críticas a los pitagóricos y platónicos, quienes en su preocupación por afirmar el carácter sobrenatural del alma, descuidan las condiciones reales, físicas y orgánicas de su existencia. A los materialistas les crítica el confundir el principio vital con los elementos que lo organiza. En sus conceptualizaciones, divide a la ciencia en tres grandes grupos: teóricas, prácticas y creadoras e incluye a la filosofía entre las teóricas, estableciéndole como función el estudio de las causas y elementos primigenios de todo lo existente. Concebía a la materia como la base primaria de lo existente; la cual según él era un elemento inerte, cuyo oposito era la “forma”, elemento vivo y activo.
Para Aristóteles sí se observan las cosas concretamente, puede admitirse que existe una unión y colaboración entre el alma y el cuerpo. La unidad funcional de éste último, articulada en funciones diversas, depende de éste único principio activo que es el alma, sin anterioridad real en relación con los elementos que unifica, coordina y gobierna. El alma no puede subsistir sin un cuerpo que al que anime. (De Anima II, 414ª, en Mata, 1998). Ello es principio de vida y de movimiento, inmanente a las funciones biológicas y fisiológicas.
La Psicología de Aristóteles establece la sensación como fuente de conocimiento, al expresar que no podría engañar en cuanto a su objeto propio. La visión de blanco equivale a desprender del mundo la cualidad la esencia blanco. El error comienza con el juicio, cuando interviene una afirmación acerca de ese mismo blanco. La visión de una persona no está falseada por las leyes de la perspectiva. Sí una visión a distancia parece inexacta, es por comparación con una visión de cerca, a la que se admite como fiel al objeto, sirviendo de criterio para la rectificación. Aquí entra la idea de “Figura y Fondo”: Un conjunto no permite ver los detalles, como el caso de una multitud de personas que impide ver a un individuo, pero ello no menoscaba los atributos y caracteres del mismo.
Los psicólogos de la Gestalt, liderados por Max Werthiemer utilizaron esas concepciones para el estudio de la percepción.
Hacia la mitad del siglo V de la era antigua, surge en Atenas por primera vez la democracia como una alternativa de organización política. Se rompe lo que hasta ese momento parecía una antítesis cerrada: Oligarquía o tiranía. La brisa democrática se extiende con fuerza y rápidamente alcanza a cada rincón, llevando las distintas manifestaciones de la cultura a su mayor expresión. La escultura, el arte dramático, la arquitectura, la historia y, por cierto, la filosofía, lograron inigualados, que han sido fuente de sugerencia para todos los siglos posteriores.
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Ø DESARROLLO DE LAS IDEAS
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“EL TODO ES MÁS QUE LA SUMA DE SUS PARTES”
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FIGURA I
Atenas se encuentra en plena democracia alrededor de la Olimpíada 83, (algo así como el año 444 a.C.), cuando llega a la ciudad el sofista Protágoras. Nacido en Abdera, había recorrido la Hélade como maestro itinerante por décadas, y su fama era apreciable. Sensible a la reflexión y las ideas, los atenienses no disimulan su interés. Protágoras no los decepciona y en un ambiente mejor preparado para escuchar que la verdad es eterna e inmutable, expone provocativamente: El hombre es la medida de todas las cosas: De las que existen, como existen, como no existentes, (Fragmento I).
De vuelta a los tiempos actuales, el matemático, físico y cibernético austríaco Heinz Von Foerster, estima que una ilusión peculiar de nuestra tradición occidental, reflejada en la noción de objetividad, consiste en pretender que las propiedades de un observador no entran en la descripción de sus observaciones, (1991, pág.91). Este autor, a quien se reconoce como el principal inspirador del constructivismo radical, de acuerdo a la expresión acuñada por Ernst Von Glasersfeld (1993), afirma: la objetividad es la ilusión de que las observaciones pueden hacerse sin un observador, (Watzlaxvick y Krieg, 1994, pág.19).
Desde una mirada contemporánea, asumiendo los riesgos de toda interpretación no consagrada, es posible afirmar fue el primer constructivista. En un mundo cuya tradición intelectual se que Protágoras encamina más bien hacia una concepción que daba por hecho la existencia de esencias permanentes, irrumpe con una propuesta en la cual el hombre es el único responsable de sus criaturas. Con una mirada que de paso anticipa la ilustración, abandona toda autoridad externa, oráculos, mitos y leyendas heroícas, para imponer los derechos del pensamiento. Expresa asertivamente que nada de lo que sostiene surge por influencia divina: Yo dejo de lado, sea en mis discursos, sea en mis escritos, toda cuestión que afecte a la existencia o inexistencia de los dioses, (Teeteto, 162 d).Pero Protágoras (lo mismo que otros sofistas), no pudo resistir en paso del tiempo. Sus obras desaparecieron, y su prestigio fue arrastrado por la fuerza incontenible de la literatura y la autoridad platónica. Incluso la palabra sofista, que en el pasado
Había significado maestro de sabiduría y expresaba reconocimiento y respeto, quedó reservada únicamente para denunciar las posturas más alejadas a la defensa de la verdad. Todo sofista quedó estigmatizado como un comerciante de apariencias, y con ello se extravió una prometedora epistemología que disolvía la oposición sujeto - objeto.
Con mayor propiedad se fortalecieron e hicieron carrera otras orientaciones. La ciencia positiva, por ejemplo, se propuso reconocer y comprender el mundo en su carácter objetivo, independiente de los humano. Es decir, llegar a un mundo sin sujeto, libre de cualquier contaminación subjetiva. Sin embargo, desde comienzos de este siglo, han reaparecido con decisión las dudas sobre la posibilidad de éxito de semejante empresa. Exiliar al sujeto es declarar imposible la misma observación y el conocimiento. En el contexto de esta tensión se inserta el constructivismo radical, con la atención puesta en la interdependencia entre observador y mundo observado.
A estas alturas, veinticinco siglos después de Protágoras, ya no puede hablarse con el mismo candor de una realidad objetiva, independiente del observador, igual para todos, anterior a la experiencia. Todo lo contrario: La realidad aparece como el producto de nuestras percepciones y del lenguaje como el resultado de la comunicación entre la personas. Se construye socialmente. La ingenuidad epistemológica ha quedado acorralada. Ya no es posible seguir sosteniendo una teoría del conocimiento según la cual el papel del conocimiento es reflejar lo que de cualquier modo se encuentra allí, fuera de nosotros.
Bajo estas nuevas condiciones, Von Foerster propone actualizar nuestro diccionario:
Ciencia: El arte de hacer distinciones.
Constructivismo: Cuando la noción de descubrimiento es sustituida por la invención.
Observador: El que crea un universo, el que hace una distinción.
Objetividad: Creer que las propiedades del observador no entran en las descripciones de sus observaciones.
Verdad: El invento de un mentiroso.
El mundo ahora no es otra cosa que la construcción de un observador. Cualquier investigación cuidadosa respecto de una observación determinada, remite inevitablemente a las cualidades del observador y sus interacciones con otros observadores. La clásica distinción entre sujeto y objeto no se sostiene. La objetividad ha quedado sepultada, la realidad es un resultado cuya autoría es atribuible a los propios seres humanos: El hombre es la medida de todas las cosas. Cuando Protágoras formula su concepción del hombre medida, despierta expectación, inquietud y ciertamente rechazo. Abre una polémica, como suele ocurrir con las ideas que no se ajustan a los lugares comunes que tienen su audiencia asegurada. El más notable de sus críticos fue sin duda Platón. El gran filósofo no tuvo inconveniente en valorar a Protágoras como figura intelectual, pero se negó a reconocer la dimensión sociológica e histórica de esta propuesta, reduciéndola a una exaltación de los sentidos y llevándola al extremo del subjetivismo. Así hace hablar a Socrátes en uno de sus diálogos: ¿ No es su opinión que las cosas son, con relación a mí, tales como a mí me parecen, y con relación a ti, tales como a ti te parecen . Porque somos hombres tú y yo, (Teeteto, 152 a).
Cada persona fabrica su propio mundo y tiene idénticos derechos para reclamar validez. No es posible establecer una verdad, no es posible hacer ciencia, aparece la semilla del solipsismo. Sin embargo, buena parte de la interpretación especializada se aparta de esta posición más estrecha y psicologista, y se inclina a ver en esta frase a un pensador social. Wilhelm Nestlé, recurriendo a una análisis técnico a propósito de la traducción y el sentido de las palabras en el ambiente cultural de la Hélade, sostiene que debemos entender hombre en sentido colectivo y cosas en sentido de cualidad. Propone traducir adecuadamente la proposición como: El hombre es la medida de toda validez (cualidad), (1978, pág.118).
De este modo el énfasis esté puesto en los fenómenos de grupo, en las instituciones y en la cultura, y no en la simple existencia de ciertos objetos porque una subjetividad incontrarrestable les da vida.
Paul Watzlawick recoge esta problemática creando una diferenciación entre una realidad de primer orden y una realidad de segundo origen. Conforme a esta distinción están por una parte los objetos con sus propiedades puramente físicas, y por otra el sentido, el significado y el valor que les atribuimos, (1981, pág.149). En este segundo nivel no existen ya criterios objetivos. La realidad de segundo orden es más bien el resultado de procesos de comunicación muy complejos, (1992, pág. 60).
Así, para Protágoras, por ejemplo, cada pueblo puede darse sus propias leyes y definir a través de ellas lo que juzga bueno y malo, sin estar necesariamente obligados por las tradiciones o la autoridad de los dioses. Cuando a solicitud de Pericles redacta la constitución de la colonia de Turios, en el sur de Italia, establece con cargo al Estado la instrucción escolar de los hijos de todos los ciudadanos, generando un nuevo concepto sobre la responsabilidad en la educación, y en último término una nueva realidad. Para Watzlawick, en tanto, todo el pensamiento teórico resultado afectado y surgen implicaciones para los intento por ofrecer respuestas para resolver los problemas psicológicos y sociales. Ahora la locura, los conflictos de pareja o la simple mala intención, dejan de tener base en las propiedades del individuo, y comienzan a ser el resultado de realidades incompatibles de segundo orden. De un enfoque causal, lineal y monádico, pasamos a uno de tipo interaccional, circular y sistémico. Del telégrafo a la orquesta.
Sabemos, dice Watzlawick, que una especie de realidad real no será jamás accesible. Vivimos únicamente con interpretaciones y con imágenes, que aceptamos ingenuamente como objetivamente reales. Resulta insostenible cualquier pretendido saber a propósito de una realidad objetiva, y la consecuencia que se sigue casi silogísticamente el mundo y viven adaptadas a la realidad. Normalidad y anormalidad no surgen de un universo de esencias inmutables, sino de distinciones y parámetros creados socialmente.
En términos generales, en el devenir cotidiano, los hombres no son conscientes de estos procesos de construcción de realidad. La epistemología del sentido común se asienta firmemente en la suposición de que la realidad existe en forma independiente de toda influencia humana. Con orden, con sentido y con estabilidad, lo que permite que sea accesible y predecible para todo aquella aquel que razona correctamente. Pero esta suposición exactamente opuesta. Expresado de manera muy sucinta, el constructivismo moderno analiza aquellos proceso de percepción, de comportamiento y de comunicación, a través de los cuales los hombres forjamos propiamente, y no encontramos – como ingenuamente suponemos – nuestras realidades individuales, sociales, científicas e ideológicas, (Watzlawick, 1992. Pág. 123).
Se trata de una epistemología del observador. Centrada en la pregunta ¿cómo conocemos. Y no ¿qué conocemos. Sostiene que los que conocemos resulta del observador y no de lo observador, y que es el lenguaje el que genera la noción de objetividad. No es extraño, entonces, que un creciente número de autores, como Gregory Bateson, Jean Piaget, Lev Vvygostki, Humberto Maturana, Fracisco Varela y otros, puedan ser ubicados bajo la designación genérica (y muy amplia) de constructivistas.
Finalmente, el supuesto más preciado del sentido común queda reducido a una sencilla tautología: Si se reflexiona sobre el tema, está claro que algo es real tan sólo en la medida en que se ajusta a una definición de la realidad. Si utilizamos una definición extremadamente simplificada, pero útil, lo real es aquello que un número suficientemente amplio de personas ha acordado definir como real, (Watzlawick y otros, 1986, pág.121). O como se expresa en otro lugar: Real es, al fin y al cabo, lo que es denominado real por un número suficientemente grande de hombres. En este sentido extremo, la realidad es una convención interpersonal (Watzlawick, 1992, pág.17).
Watzlawick utiliza un singular grabado medieval en el cual se observa un hombre que luego de un largo caminar alcanza el fin del mundo. Lleno de júbilo, parado exactamente en el límite de lo anterior y lo exterior, se convierte en un observador privilegiado, con una perspectiva propia de los dioses. Puede ver fuera del mundo tal como es, la verdad pura, objetiva, sin contaminación de ninguna especie. Una pretensiòn reiterada en la historia, pero tan peregrina como la anécdota del Baròn de Münchausen, en la cual tomándose firmemente de su coleta, se levanta así mismo por los aires (y a su caballo firmemente apretado entre sus rodillas), salvándose de morir ahogado.
Una nueva mirada sobre el mito de caverna de Platón nos permite advertir que expresa la misma sentida pretensión. Desprendiéndose de las cadenas que los atan a un mundo de apariencias, los hombres que sólo conocen las sombras que se proyectan en el fondo de la caverna, pueden ascender hasta los confines del mundo intangible y encontrar allí la idea del Bien, de donde emana toda rectitud, belleza y verdad. No más ignorancia, prejuicios o supersticiones, únicamente la luz clara de la verdad.
En el otro extremo, la litografìa de 1956 del artista holandés M.C. Escher, Galeria de Cuadros, nos muestra un joven que tiene frente a sus ojos un cuadro del cual forma parte. Un cuadro que contiene al propio observador, negándose su identidad, porque no le deja un espacio exclusivo en la medida en que no es posible trazar un límite. En este caso tenemos un observador que no es independiente de la situación en la que se encuentra. Está comprometido con ella, es parte de ella Observador y mundo observando no admiten una separación, están unidos, uno define al otro. Cosa parecida ocurre en la obra Manos Dibujando de 1948, en la que aparecen dos manos que se dibujan recíproca y simultáneamente. Una imagen de la autorreflexividad: El hombre como sujeto y objeto.
Éste es el propósito del constructivismo radical, dejar de lado pretendidas verdades idénticas para todos, inmutables y eternas, y tratar con el mundo de la experiencia, como la única realidad a la que tenemos acceso.
Hay todavía una cuestión de la mayor importancia. Cuando la verdad está establecida y tiene sus intérpretes legítimos, es fácil denunciar, corregir y hasta castigar el error. No se precisan discusiones, ni difíciles acuerdos. La verdad se atribuye todos los derechos y no se pide ningún salvoconducto para imponerse. La tentación de estar en posesión de la verdad ha sido con frecuencia fuente de intolerancia, y en ocasiones con dramáticas consecuencias. No es pura literatura cuando Albert Camus afirma que los responsables de hacer correr más sangre, son los mismos que creen estar en posesión del derecho, la lógica y la historia.
La opción constructivista, al rechazar la posibilidad de una verdad única, lleva consigo una declaración a favor de la diversidad y la tolerancia. Protágoras y los sofistas de su época, fueron sistemáticamente acusados de promover el escepticismo y la desesperanza, partiendo seguramente del supuesto que la seguridad sólo puede lograrse a partir de una verdad firmemente establecida. Pero los sofistas no estaban por un mundo simple, ni mucho menos definido desde fuera de su experiencia. Ellos deliberadamente querían romper la textura uniforme y coherente de la mirada única, que cierra el paso a otras alternativas y legítima, la diversidad y el desacuerdo.
Protágoras afirmaba: En todas las cosas hay dos razones contrarias entre sí. Respecto de cada situación pueden hacerse distintos argumentos, a favor y en contra. Nada nos amarra si podemos dar una nueva mirada y lograr un nuevo enfoque. Con ello no sólo afirma la potencia del pensamiento creativo, sino que refleja la dimensión profunda de la libertad humana. Con todo, esto implica la mayor responsabilidad. Las diferencias son precisamente el punto de partida para los conflictos, y sabemos que éstos pueden llevar a la desintegración social sino se manejan bien. Los seres humanos deben encontrar los medios para generar realidades comunes, compartidas, dentro de márgenes aceptables de convivencia. En un marco suficientemente amplio como para garantizar el respeto a las diferencias y su expresión. De este modo surgió la retórica, (el arte de persuadir, la techné del buen decir, de la elocuencia), como el recurso clave que hace posible concretamente el ejercicio de la diversidad en el contexto de un proyecto social compartido.
La exaltación de la persuasión, tan propia de los sofistas, y tal mal comprendida, supone desde el comienzo una renuencia a cualquier forma de imposición, dejando el camino abierto a la influencia recíproca. La persuasión no es otra cosa que una modalidad de la influencia social en la que se incluye una propuesta, el equivalente de una oferta de sentido, que puede ser aceptada o rechazada. Se asegura de este modo la condición básica para una eventual elección, en tanto queda garantizada la presencia de diferentes opciones. Es un mecanismo ciertamente superior a la coacción y al exterminio, que busca la creación de realidades compartidas en uso de la libertad y la posibilidad de elegir.
El constructivismo contiene una ética de la convivencia, en cuyo centro se encuentra la tolerancia. Cuando nadie puede sentirse autorizado para pretender la mirada correcta, y cuando el diálogo y la discusión están por encima de la imposición, entonces tenemos un fundamento para el necesario respeto que exige la convivencia social.
Paul Watzlawick (1992) pone a la vista las implicaciones éticas que tiene el constructivismo: La historia de la humanidad enseña que apenas hay otra idea más asesina y despótica que el delirio de una realidad real (entendiendo por tal, naturalmente, la de la propia opinión), con todas las terribles consecuencias que se derivan con implacable rigor lógico de este delirante punto de partida. La capacidad de vivir con verdades relativas, con preguntas para las que no hay una respuesta, con sabiduría de no saber y con las paradójicas incertidumbres de la existencia, todo esto, puede ser la esencia de la madurez humana y de la consiguiente tolerancia frente a los demás. Donde esta capacidad falta, nos entregamos de nuevo, sin saberlo, al mundo del inquisidor general y viviremos la vida de rebaños, oscura e irresponsable, sólo de vez en cuando con la respiración aquejada por el humo acre de la hoguera de algún magnífico auto de fe, o por el de las chimeneas de los hornos crematorios de algún campo de exterminio.
De Protágoras a Watzlawick, a lo largo de los siglos, hay un hilo de continuidad. El constructivismo no es sólo una epistemología, también lo es de lo práctico. Tal vez no sea trivial insistir en que la concepción del hombre medida surgió precisamente en momentos en que la democracia griega se encontraba fuerte y saludable.
BARUCH SPINOZA (1632-1677) concebía la idea de la verdad dentro del siguiente contexto: La idea verdadera (pues tenemos una idea verdadera) es algo distinto de su objeto. Una cosa es, por ejemplo, el círculo, otra, la idea de círculo. Pues la idea de éste no es algo que posea una periferia y un centro como el círculo. Análogamente, la idea del cuerpo no es el cuerpo mismo. Ahora bien, por ser algo diverso de su objeto, la idea resulta algo inteligible. Es decir, que la idea en cuanto a su esencia formal (ser formal es el ser tal como es en sí mismo, prescindiendo del conocimiento. Ser objetivo es el ser en cuanto objeto de pensamiento, es decir, la idea) puede ser a su vez objeto de otra esencia objetiva, considerada en sí, constituirá igualmente algo real e inteligible. Y así, hasta el infinito…..La verdad no necesita pues, de signo alguno, sino poseer las esencias objetivas de las cosas o, si se prefiere, las ideas, para suprimir toda duda. No es por lo tanto verdadero método buscar el criterio de la verdad después de adquirir las ideas: el verdadero método es el camino que nos permite buscar en debido orden la verdad misma, o las esencias, o las ideas (que todo ello significa lo mismo)…..Añádase que la idea se comporta objetivamente del mismo modo que su objeto se comporta realmente. Por lo tanto, de haber en la naturaleza una cosa que no tuviese relación alguna con las demás y poseyera sin embargo una esencia objetiva, esta esencia objetiva por coincidir con la esencia formal, tampoco tendría ninguna relación con las otras ideas, lo que significa que no podríamos inferir nada de ella. Por el contrario, las cosas que guardan relación con las demás, como son todas las que existen en la naturaleza, son inteligibles y sus esencias objetivas tienen a su vez mutua relación; dicho de otro modo, se podrán deducir de ellas otras ideas que a la vez tendrán relación con las demás; y así, los instrumentos para el progreso intelectual se van haciendo más numerosos.
Para concluir con Spinoza, “tu verdad es tu verdad no la mía”.
La teoría del conocimiento se define como una especulación, como su nombre lo indica, es la explicación e interpretación del conocimiento humano. En el conocimiento se encuentran la conciencia y el objeto, el sujeto y el objeto; por lo cual se manifiesta como una relación entre estos dos elementos que permanecen en ella y está eternamente separado el uno del otro. Ese dualismo sujeto-objeto es parte de la esencia del conocimiento que además establece una correlación: el sujeto sólo es sujeto para un objeto y el objeto es sólo objeto para un sujeto; pero esa correlación no es reversible.
La idea de la verdad está íntimamente ligada con la esencia del conocimiento. Conocimiento verdadero solo es el conocimiento cierto. Un conocimiento falso no es un conocimiento en sentido propio, sino error o ilusión. Según Spinoza, es el poder y estructura del entendimiento precisamente lo que permite al hombre lograr la verdad. Las dos obras de Spinoza ‘’Korte Verhandeling’’ y Tractatus de Intellectus Emendatione’’ corresponden a la corriente platónica. En la primera se asemejaría a la mitica neoplatónica y la segunda constituye un regreso a la doctrina platónica del ‘’Menon’’, luego de presentar su principio de reminiscencia; en ella Platón hace una interpretación de su principio a través del pequeño siervo Menon: Todos los pensamientos que expresa el adolescente no pueden provenir sino de el mismo, de su propio fondo. Con esa idea se pretende establecer la tesis de que el verdadero conocimiento brota del alma misma y es creado por ella, aunque las impresiones del exterior sean absolutamente necesarias para que el conocimiento se actualice. Teoría no exclusiva de Spinoza, pues también fue formulada por Descartes y especialmente por Leibniz.Un conocimiento es verdadero cuando su contenido concuerda con el objeto representado. De ahí que el concepto de verdad es el concepto de una relación: la relación con el objeto del contenido del pensamiento, de la imagen. Pero el objeto no puede ser ni verdadero ni falso, pues en cierto modo se encuentra más allá de la verdad y de la falsedad. Al contrario una representación defectuosa puede ser verdadera.
El concepto de verdad logrado a partir de consideraciones fenomenológicas del conocimiento puede admitirse como concepto trascendente de la verdad. Tal idea es conveniente tanto para la conciencia ingenua como para la conciencia científica. Es importante destacar que no basta que un conocimiento sea verdadero, es necesario que se tenga la certeza de que es verdadero. Para ello debe indagarse cuando es verdadero un conocimiento, presentándose la cuestión del criterio de la verdad. Sin embargo, las sustentaciones fenomenológicas no indican la existencia de ese criterio, el fenómeno presume su existencia, pero ello no implica su existencia real. Se conoce que el conocimiento tiene tres elementos principales: el sujeto, la imagen y el objeto.
En función al sujeto, el fenómeno del conocimiento se ubica en el campo psicológico. En relación a la imagen se corresponde a la Lógica, y en cuanto al objeto se encuentra en área Ontológica.
El conocimiento es objeto de la Psicología en cuanto que es un proceso psicológico en el sujeto; sin embargo, la psicología no puede resolver la esencia del conocimiento humano. Ello se debe a que el conocimiento consiste en la aprehensión mental del objeto y la Psicología cuando investiga los procesos del pensamiento rechaza toda referencia al objeto; así como también, esta ciencia encamina sus observaciones al origen y curso de los procesos psicológicos: investiga como ocurre el conocimiento, pero no inquiere sí es verdadero; es decir, no pregunta si concuerda con el objeto. El problema de la verdad del conocimiento esta fuera del ámbito de la psicología; de ahí que sí se tratase de resolver esa cuestión incurriría en gravísima traslocación de géneros, pues sin razón pasaría de un orden de cosas a otro totalmente distinto, en ello se encuentra el error fundamental del psicologismo.
l TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
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INTERPRETACIÓN
DEL
CONOCIMIENTO HUMANO
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¿HAY CONOCIMIENTO SÍ EXISTE SUJETO SIN OBJETO?
¿HAY CONOCIMIENTO SÍ EXISTE SUJETO Y OBJETO?
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FIGURA II
RENE DESCARTES (1596-1650) fue militar y combatió bajo las ordenes de Guillermo de Orange. Sus obras sobre las matemáticas y geometría los presentan como una individualidad materialista; sin embargo, en el desarrollo de sus principios filosóficos se destaca como mentalista. Es autor del Discurso del Método (1636) donde expone sus criterios para la investigación. Más adelante se toman parte de sus reglas para sustentar la línea de investigación. Se le reconoce como fundador de la filosofía moderna e impulsor de la psicología. Parte del concepto de que la actividad debe preferirse a la contemplación, exige un nuevo racionalismo sustentado en la captación directa del sujeto pensante por el mismo. Sistematizó las investigaciones de su tiempo contribuyendo al mejoramiento de las ciencias.
Descartes afirmó que puede dudarse del cuerpo y del mundo, pero del pensamiento no, evidencia primera e irrefragable. La evidencia misma debe inclinarse ante la garantía de la evidencia racional.
La psicología cartesiana presenta consideraciones importantes: Reconoce el papel del inconsciente psíquico en el comportamiento humano; admite también la presencia de reflejos condicionados. En su obra ‘’Las Pasiones del Alma’’, la cual puede considerarse de naturaleza psicofisiológica, presenta una fisiología de las pasiones, bajo la dependencia de los movimientos por los cuales el organismo humano crece y se conserva; luego una psicología de las pasiones del alma y una teoría del libre arbitrio y su rol como moderador y regulador de las pasiones, y que el conjunto está orientado a la finalidad de una sabiduría que es pleno desarrollo racional de la personalidad humana.
JOHN LOCKE (1632-1701) filósofo y medico inglés, rompió con las preocupaciones ontológicas; buscó un saber concreto y eficaz, estableció como meta estudiar la vida mental invirtiendo el camino clasico de la metafísica a la psicología. Su obra ‘’An Essay Concerning Human Understanding’’ publicada en 1690, fue rechazada por las autoridades de Oxford University, en ella funda una psicología independiente mediante el método analítico descriptivo. Su psicología es genética de las ideas generales, es excluyente de toda evolución temporal, que identifica al hombre de su tiempo con el ser humano en general. Su objetivo primordial es conocer cuales son los productos cognoscitivos del hombre. Describe con método como llega el entendimiento a un verdadero saber, distinto de la creencia y la opinión; se parte de las ideas como contenido de la conciencia humana admitido como un hecho de la experiencia. La primera fuente de las ideas es la sensación, que proporciona ideas simples; es decir, los estímulos producidos por los objetos en los órganos de los sentidos. Distingue cualidades primarias de las secundarias. La segunda fuente de las ideas es una especie de reacción del espíritu, a la cual llama reflexión: ’’percepción de las operaciones interiores de nuestra mente al estar ocupada en las ideas que tiene’’, estas al ser objetivadas dan como producto otras que no provienen de causas externas, tales como la percepción, pensar, creer, dudar, querer. Prefiere la experiencia directa al razonamiento abstracto.
LOCKE se opuso a la idea de DESCARTES, quien afirmaba que las ideas acerca del mundo eran innatas y que las determinaba la estructura congénita de la mente consciente. Locke funda la escuela psicológica del asociacionismo y sostenía que la mente humana al momento de nacer era como una pizarra en blanco y las experiencias la iban moldeando y haciéndola única; dio pautas para estudiar una psicología sustentada en los efectos de la experiencia, la percepción, el aprendizaje y la memoria. Sus seguidores sostenían que las ideas complejas se formaban al combinar la experiencia con ideas más simples. También ponían en duda el dualismo entre la mente y el cuerpo; cuando surgió la psicología experimental se investigó de manera directa la relación entre los fenómenos físicos y los mentales.
GOTTFRIED WILHELM LEIBNIZ (1645-1716), matemático, teórico de la razón suficiente, del principio de los indiscernibles y del principio de continuidad, precursor de la dialéctica moderna en virtud de su idea de una ‘’parennis philosophia’’ enriquecida por todo lo que los sistemas particulares ofrecen de valido.(A Bourguet, carta III, 1674); también fue creador de la teoría evolucionista(Hecho que se constata en su obra ‘’Nouveaux essais sur l’entendement humain’’). Le reprochó a Descartes su incapacidad para explicar la percepción y concebía la idea que la vida del alma no implica siempre la percepción, y que hay en el hombre, en todo momento una infinidad de percepciones. Ve al hombre como a un ser muy inquieto y cuyo comportamiento es determinado por una serie de factores inconscientes. Afirma que la atención es selectiva.
WILHELM WUND (1832-1920), fisiólogo y profesor de filosofía de la Universidad de Leipzig. Creó el primer laboratorio psicológico, estableciendo una escuela psicológica estructuralista, usando como técnica de investigación la introspección. Definió a la psicología como el estudio de la experiencia conciente y para examinar la conciencia. Su laboratorio lo estableció en 1878, el cual estaba dotado de los últimos adelantos en instrumentación de su tiempo y fue sitio obligado de visita por los científicos de diversas partes; incentivando de alguna manera a otros para hacer lo mismo. En 1883, Stanley Hall fundó un laboratorio parecido en la Universidad John Hopkins, Baltimore, USA. Se reconoce la influencia que ejerció Wund en los estudios psicológicos en ese país.
Wund para sus investigaciones utilizaba sujetos entrenados a quienes se les exigia examinar sus propias experiencias. Defendía el derecho de la psicología a la independencia ante todo en diferencias de principio entre el alma y el cuerpo, tanto por su esencia como por el procedimiento empleado para conocerlos. Veía la peculiaridad de los fenómenos psíquicos en el hecho de que estos, en su evidencia inmediata, sólo son accesibles a quien es capaz de observar lo que pasa en su propia conciencia. Hizo estudios detallados del sistema nervioso para determinar la relación entre los fenómenos psíquicos y su sustrato orgánico.
Este investigador estableció dos tipos de leyes para el conocimiento: Asociativas y Aperceptivas. Da importancia a la apercepción en el acto cognoscitivo; así como también a la actividad libre del pensamiento. Atribuye al instinto un rol fundamental, pues de él se derivan todas las manifestaciones de la vida. Admite que las formas simples del instinto ya están establecidas en el átomo.
EMMANUEL KANT (1724-1804), nació en Konigsberg, Alemania; filósofo, profesor de la universidad de su ciudad natal. Se le considera uno de los más brillantes teóricos. Revivieron las ideas platónicas, aceptando la autorreflexión, autoconcepción del pensamiento. Sus primeros escritos revelan una teoría del conocimiento como fundamento al estudio científico. Desarrollo la base crítica de todos los campos del saber; se propuso demostrar que la razón teórica está limitada, pero admite su rol en el fundamento de la verdad desde el punto de vista fenoménico. Considera que el empirismo es impotente para dar cuenta y razón de las verdades necesarias y permanentes. Además, el racionalismo comete el error en no ver que todo verdadero conocimiento envuelve un dato empírico. Según sus consideraciones, el derecho como la libertad expresada en la legislación, requiere de la pulsión social para su cumplimiento. De ahí que los ciudadanos de un país están obligados a cumplir y respetar los derechos y libertades que existen; de lo contrario son sancionados por los medios, que esa sociedad tenga para obligarlos a ejecutar voluntariamente, lo que no desean hacer. El derecho, las costumbres y valores de una sociedad específica forman su eticidad. Kant la desconoce y la hace indigna; porque si el hombre debe buscar en su estructura cognoscitiva leyes por las cuales regirse, entonces la eticidad no contiene la libertad. En consecuencia, éste pensador opone la moral al derecho. De acuerdo con Kant, si las leyes existentes son injustas, porque impiden el desarrollo del hombre; entonces, se hace necesario crear otras que lo permitan. Por consiguiente, en una polémica entre la moralidad y la eticidad, es difícil decidirse hacia donde está la verdad. El hombre busca sus leyes morales en su yo y no en Dios; por lo cual para que el hombre sea moral tiene que legislarse él mismo; es decir, tiene que ser sujeto y objeto. Sí Dios o cualquier otro actúa sobre o a través de él, entonces él no es moral, es un ser pasivo. Consecuentemente, Dios destruye la autonomía. La razón teórica o analítica está unida a la causalidad del mundo material. La causa está representada por las ideas. Escribió ‘’La Crítica de la Razón Pura’’ en 1781, ‘’La Crítica de la Razón Práctica’’ y ‘’La Crítica del Juicio’’, esta última estudia los valores estéticos.
DAVID HUME (1711-1776), fue un psicólogo moralista, historiador, sociólogo y cultivador de la estética; sus trabajos fueron duramente criticados, siendo expulsado de la filosofía escocesa; su sutilidad de análisis lo llevó a la soledad desesperada, expresada en su primera obra ‘’Tratado de la Naturaleza Humana’’. Trabajó en el colegio La Fleche, en Francia, durante dos años, bajo la tutela de Descartes. En su libro enfoca la naturaleza humana en el sentido de las disposiciones intelectuales y afectivas constantes; ello que evidente en el subtitulo’’Ensayo para introducir el Método Experimental de Razonamiento en los temas Morales’’. Sus trabajos tienen interés para la psicología, pues se observa una psicología como ciencia de los hechos psíquicos, a la vez una fenomenología por anticipado. Distingue las impresiones de las ideas. Las primeras las divide en: Impresiones de Sensación(donde actúan los órganos de los sentidos), en las cuales solo es posible ver en ellas acontecimientos psíquicos, diferentes en su modo de aparición, unos confusos y otros claros, que incitan a la acción y al conocimiento. Considera que el placer y el dolor son dados al alma o al cuerpo, en sí no reconoce diferencia entre estas dos instancias. Cuando pretende explicar la complejidad de la vida del espíritu, en la forma de asociaciones de sentimientos e ideas, propone una segunda clase de impresiones, a las cuales denomina impresiones de Reflexión.
Al evaluar la teoría de Hume, se establece que sus ideas en relación con las impresiones, sólo presenta diferencia de grado, ya que constituyen una copia de ellas; en sí se distinguen por una diferencia de sentimientos , por una menor intensidad, en cuanto que las ideas de la imaginación deforman con cierta frecuencia, las impresiones de la sensación, por lo cual la memoria las reproduce debilitadas. De ahí que estas consideraciones le dan a Hume un criterio gnoseológico.
En el caso de la asociación de ideas, interpretadas por Locke como conexiones arbitrarias, este tema fue estudiado por varios investigadores a lo largo del tiempo, desde Aristóteles hasta Spinoza y Leibniz, Hume le dio mayor relevancia por la influencia que ejerció Newton. Por ello Hume describió las leyes asociativas de tres clases: Semejanza; Contigüidad en el espacio y en el tiempo; relación de causa a efecto. De ahí se deduce que las impresiones y las ideas se unen y se combinan mecánicamente para constituir el complejo funcionamiento de la vida espiritual. Por esa razón, la psicología de Hume en función a ese atomismo psíquico que le caracteriza se hace vulnerable a la crítica; recuérdese las controversias que generó E. Kant. En el caso de Hume las cosas no se consideran de manera tan sumaria y a veces sale a la luz una actividad intencional de la percepción. Admitir tal concepción es desconocer los planteamientos de otros insignes investigadores, quienes dan énfasis a las relaciones inherentes a una estructura dinámica.